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Obras Box-Es desde 2025 hasta 2020

































Obras Box-Es desde 2019 hasta 2013
COMENTARIO CRÍTICO del Prof. LUIGI PAOLO FINIZIO



























Obras Box-Es desde 2012 hasta 2009
COMENTARIO CRÍTICO del Prof. LUIGI PAOLO FINIZIO - 2011
Al observar las composiciones enmarcadas con paredes transparentes de plexiglás parece que la artista, Tinamaria Marongiu, nos invita a mirar más allá de la habitual 'ventana' del arte. Como si nos indujera a acceder a un mundo de formas que nacen artísticamente de la realidad que nos rodea. Del mundo común y desechado de las cosas, de los residuos de materiales gastados, de su cúmulo de polvo e inutilidad, de sus dispersas funciones tóxicas y corrosivas o, tal vez, de excitación y cuidado, como en el caso del recurso a las píldoras farmacéuticas, a sus formas redondeadas de pastas duras y coloridas.
Los materiales mezclados con colores, los objetos ensamblados y pegados al plano de la imagen constituyen el arsenal, que, por más precario e indigente que sea, no renuncia a la disposición, a nuclear una forma. Esta, aunque oculta, se asienta, tiende a la composición. Como siempre, de hecho, cuando el artista frecuenta lenguajes pobres, cuando practica lo informe, el resultado compositivo, aunque negado, no queda sin esperarse. Así, Tinamaria muestra asignar a su obra acabada el sentido del acontecimiento, el trayecto de un hacer que manipula y recoge, que elige y dispone bajo el signo del accidente, del evento.
Cada elemento se sella en lo provisional, en la trama y lo precario, en lo acabado pero inagotable. Cada uno tiene una relación abarcadora con la vida. De aquí la denominación que la artista ha dado a sus contenedores transparentes, los Box-Es, como representaciones estáticas del ser en constante devenir. La obra, en suma, sucede de hecho y en ella cada mezcla de color y materia, cada saliente de formas y objetos, se transparenta, se coagula en el dato imaginativo hallado o surgido del juego de la fantasía como de los impulsos íntimos que la artista persigue y captura. Fantasías e impulsos, con fuerte abstracción de formas, que Tinamaria estimula y entrega al mutable y acumulativo horizonte compositivo. Y sin embargo, no poco de esta manera, de este hacer con abstracción y dar concreción de imagen se acuerda con el sentido visual, vasto y abarcador, del paisaje natural.
La naturaleza precisamente como trama de visión, como correspondencia perceptiva y de adherencia prensil a las cosas que recoge y dispone. Por más transfiguradas en la abstracción, las obras dependen de lo que la artista vive y ve.
Son las instantáneas fotográficas, las secuencias de visión sobre paisajes y horizontes, sobre marinas y territorios que la artista produce junto a las obras en los contenedores de plexiglás las que nos proporcionan la trama y el corte imaginativo de su hacer compositivo.
Ciertamente, las cosas vistas alrededor, la luz y los espacios asumen formas y agregaciones diferentes a través del ojo de la mente, a través del manejo de los materiales y los colores. Las cosas de la vida como las de la naturaleza son de todos modos un don generoso en su superponerse y entrelazarse a los esquemas de imagen, a los propios hábitos de estilo. Constituyen el sentido primario que nos comprende y arraiga en el mundo, la sorpresa y el descubrimiento en las formas del arte.
Coherentemente con tal pertenencia al devenir de las cosas, Tinamaria no titula sus obras, no les asigna un contexto de sentido, un nombre. En su evento de imagen, en su Box-Es, pertenecen siempre a algo ya sucedido y que continuará sucediendo, se distinguen por numeración desde el mil en adelante. Donde quizás el número mil representa lo ya sucedido. Sin embargo, la falta de titulación no impide la comunicación, el sentido de imagen que las obras recogen y transmiten apuntando ahora al juego luminoso de los materiales, ahora a la ironía, ahora al tono melancólico de degradación y caídas del mundo social.
Así, al verlas en su tejido de evocaciones y alusiones, de símbolos y metáforas, las obras de Tinamaria parecen decirnos, como entre las cosas de la vida, que sus obras no necesitan un título para ser identificadas y comprendidas.
El empleo de formas abstractas, de materiales y objetos desde hace tiempo en el arte apunta a convertirse en espejo de estados de ánimo y realidades sociales. En su espectro expresivo Tinamaria une a las formas plásticas, a la fotografía la música, su voz de cantante, sus palabras de canciones. No sería difícil entrever y sentir entre estas modalidades, estas capacidades expresivas, algo que une, que entrelaza y motiva en su ánimo. Algo transfigurador y melancólico que abraza su vida y las formas del arte. Realmente el ritmo, no solo musical, le pertenece en clave compositiva y hace de ello un estilo de imagen que cuanto más se contamina con las realidades de la vida más se enriquece de ocasiones creativas.
LUIGI PAOLO FINIZIO















































